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Expansión y estructuración de la CNT. 1910-1923

María Cruz Santos 07/04/2015
 

Los primeros movimientos obreros industriales aparecen con la llegada del vapor a España en la década de 1820 a 1830, concretamente en Alcoy. Son los movimientos luditas que destruyen el vapor de Alcoy en 1827 y en 1835 quemarán la fábrica Bonaplata. El primer sindicato catalán data de principios de los años 40 del siglo XIX, el Sindicat de Teixidors. El golpe de estado de Narváez lo llevará a la clandestinidad y la reconversión en sociedades de ayuda mutua.

Entre 1845 y 1868 nacerán las primeras organizaciones republicanas españolas. El republicanismo no era homogéneo y una de sus ramas, el republicanismo federal de Pi i Margall, cuyo monumento se encuentra cerca de aquí, en la plaza Lluch Major, penetrará profundamente en los medios obreros, lo que se manifestará con fuerza en la etapa de la Iª República. Poco antes, en1868 había llegado a España el primer enviado de la Iª Internacional, Giuseppe Fanelli, discípulo de Bakunin. Unos años después, en 1872, llegará Paul Lafargue, seguidor de Marx. Se forman así dos corrientes dentro del movimiento obrero español: la corriente antiautoritaria y anarquista y la corriente autoritaria y marxista, si bien sindicatos tan potentes como las “Tres Classes del Vapor” nunca se inclinarán de manera oficial por ninguna de las dos tendencias.

La tendencia autoritaria cristalizará en un partido político, el PSOE (1879) y casi 10 años después, un sindicato, la UGT (1888). En cambio, la tendencia antiautoritaria durante años mantendrá una organización extremadamente laxa que se materializará en grupos de afinidad que recogerán muchas de las ideas efervescentes de este final de siglo como el higienismo, la eugénesis o el espiritismo. A la vez eran de un feroz individualismo y fervientes defensores de la “propaganda por la acción”. Tenemos así una época de terrorismo y secretismo que convive con la fundación de sociedades obreras de carácter sindical. Esta época un poco oscura, será aprovechada por la policía para desautorizar el movimiento obrero fabricando pruebas, la Mano Negra de Jerez de la Frontera, o pagará provocadores como Joan Rull en Barcelona que colocará bombas por encargo de la policía, quien después acusaba a los anarquistas de ser los autores de esas acciones.

Paralelamente hay un movimiento asociacionista que reclama una organización sindical. Estos movimientos nacen en Holanda (Domela Nieuwenhuis), Alemania… pero sobre todo en Francia con hombres como Pelloutier, Georges Sorel (difícil de clasificar) o con su figura más relevante en los primeros años del siglo XX, Jean Jaurès. Precisamente en Francia, la CGT, fundada en 1895 celebrará un congreso en Amiens, en 1906, en el que hizo toda una declaración de principios del sindicalismo en la conocida Carta de Amiens y cuyo espíritu será recogido posteriormente por la CNT, especialmente el concepto de “acción directa” que significa que la negociación ha de ser directa entre empresarios y obreros sin la mediación del gobierno.

En España la tradición antiautoritaria había llevado a la constitución de centenares de “sociedades obreras” que agrupaban todos los obreros de una especialidad en una sola empresa o como máximo, en una población. Estas sociedades cada vez eran menos eficaces en la lucha, dado el giro que iba tomando el capitalismo mundial y, aunque con retraso, también el español y el catalán. Cataluña se adelantará a la hora de la organización tanto de los obreros como de los empresarios por su condición de región industrializada, la más industrializada de la Península, pero también por el movimiento nacionalista. El catalanismo político arranca de 1881 y dará lugar a múltiples formaciones, escisiones, partidos y fusiones, todos ellos de una tendencia que creo no equivocarme, al calificarla como proclives a los intereses de la burguesía. En 1901 se creará la Lliga Regionalista, resultante de la fusión de la Unión Regionalista y del grupo que estaba alrededor del diario La Veu de Catalunya. Dos años después, decidirán unir a las líneas catalanistas a los trabajadores del comercio y la banca agrupándolos en un sindicato, había nacido el CADCI, curiosamente el mismo año, 1903, en que Lerroux aparece por Barcelona dispuesto a conquistar a los obreros de la Ciudad Condal aprovechando la decepción que ha dejado en los trabajadores el fracaso de la huelga de 1902. En 1907 se funda Solidaridad Catalana, alianza de todas las tendencias catalanistas que culminó con el éxito electoral de la misma. Sólo un año después se funda Solidaridad Obrera que agrupa sociedades obreras que mantienen una lucha conjunta contra el capital y tienen un órgano de expresión común: Solidaridad Obrera, periódico de aparición semanal y financiado por Ferrer y Guardia. La Semana Trágica de 1909, acarreará la desaparición temporal de ambas Solidaridades, la organización y la publicación. No obstante la experiencia había sido lo bastante positiva como para que en 1910 se materializara el proyecto de crear un sindicato de ámbito nacional, la CNT, en Barcelona. A la Convocatoria asistieron personas de muy diferentes tendencias, no solo anarquistas, también hubo republicanos, socialistas, etc. Sin embargo, al día siguiente, Solidaridad Obrera, la Soli, que había vuelto a aparecer pasado el tiempo de represión, ya define la nueva organización como anarquista y anti política. El congreso constitutivo de la CNT dejó puntos bastante importantes por aclarar o definir, como el tipo de organización, la ideología, etc. En aquel encuentro que había empezado como un congreso de “Solidaridad Obrera” y acabó fundando un sindicato, se decidió que al nuevo organismo podían adherirse voluntariamente cualquier sociedad obrera y que de la misma manera podía abandonarlo. Un año después, en 1911, y en el mismo escenario, el Palacio de Bellas Artes, que se encontraba en el actual Paseo de Lluís Companys, en el edificio que hoy alberga los Juzgados de Instrucción, se volvió a reunir el flamante nuevo sindicato en su primer congreso. Sin embargo la organización acordada iba a tener un corto recorrido, el 12 de noviembre de 1912 era asesinado Canalejas, jefe de gobierno en aquel momento, y, en consecuencia, la C N T se ve obligada a pasar a la clandestinidad, la primera de muchas veces hasta 1931.

Un año antes se ha constituido la Confederación Patronal de los empresarios españoles. Pocos meses después, el 3 de agosto, estallará la Primera Guerra Mundial, o la Gran Guerra. Hasta 1923 la CNT se expandirá y se convertirá en el mayor sindicato de España (más de 700.000 obreros estaban representados por la misma en 1919)

Causas del crecimiento

Durante la etapa de 1914 a 1923, Cataluña continuará siendo el centro neurálgico del anarcosindicalismo más importante de España y de Europa. Si bien el País Vasco también es una región muy industrializada, allí ha arraigado con fuerza el socialismo y, en esos años, harán sus primeros pinitos los comunistas. El anarquismo, aunque es fuerte, no tiene la misma relevancia que en Cataluña. En ese período, Cataluña y muy especialmente Barcelona, conocerán un importante aumento de población. Los recién llegados vienen ahora de sitios más lejanos que los anteriores inmigrantes, proceden de Castellón y Valencia, de Aragón e incluso de Andalucía y otros puntos también alejados de Barcelona. Llegan atraídos por el aumento de ofertas laborales y el aumento de los sueldos pero se encuentra con una ciudad bastante hostil donde el coste de la vida es superior a los salarios, haciendo que el salario real disminuya. Una ciudad en la que es preocupante la carestía de productos básicos que son exportados, donde también hay escasez de viviendas, coyuntura que es aprovechada por los caseros para subir desmesuradamente los alquileres, situación, ésta última que dará lugar a una campaña muy intensa contra la subida de alquileres por parte de la CNT.

Además han perdido la red de solidaridad que tenían en sus lugares de origen. Por otro lado, la Barcelona de esos años es una Barcelona donde corre el dinero fácil y se derrocha, una ciudad llena de aventureros, espías y personas que buscan la ocasión de enriquecerse. Ante esta situación la CNT ofrece por un lado la solidaridad sindical a la hora de mejorar salarios y las condiciones de trabajo. Ofrece los Ateneos libertarios, a los que acudir los domingos y ratos de ocio. También hay una serie de iniciativas educativas que proporcionan enseñanza ya sea para niños en las escuelas racionalistas (hay bastantes aunque no suficientes), ya sea para adultos en clases nocturnas en las mismas escuelas o en los Ateneos.

Aun así este panorama no es idílico. A la sombra de los sindicatos nacen iniciativas que “animan” a los patronos a aumentar los sueldos. Tras la muerte del empresario Barret en 1918 [el hecho de que Barret fuera un fabricante de material para los aliados, sirvió para que los sindicalistas atribuyeran su muerte al espionaje alemán, pero Pestaña en sus memorias admite que fue obra de miembros del sindicato. La polémica que envolvía a Solidaridad Obrera en aquel momento y que ciertamente hasta diciembre de 1917, había servido intereses alemanes, puede justificar el interés en acusar a los alemanes], se desencadenará una ola de violencia conocida como el “pistolerismo”, que enfrenta a CNT con Patronal, la cual cuenta con la ayuda de pistoleros profesionales, la de algunos policías y el amparo de las autoridades. En esta lucha los obreros llevaron las de perder, pero es innegable que fue suya la iniciativa. Más tarde, Ángel Pestaña se lamentaría de haber incubado este fenómeno con el silencio, sino la connivencia de los dirigentes cenetistas, y haber formado individuos que ya eran incapaces de volver al trabajo y, que si no “trabajaban” para la CNT, podían hacerlo para la Patronal. Un lamento que ponía su acento en el hecho de que también los pistoleros se habían acostumbrado al dinero fácil y rápido y que habían perdido el sentido moral del trabajo, algo muy querido de la anarquía que predicaba una moral ascética cercana al ascetismo cristiano.

Además hubo otra derivación de la violencia que pone en cuestión que las cifras dadas sean fidedignas. Mercé Vilanova probó, ya hace años, que las cotizaciones muchas veces eran exigidas con coacciones. En conclusión, yo diría que la expansión se produce en un contexto favorable de incremento de la demanda industrial y por tanto, de la necesidad de brazos y, en consecuencia, con una mayor disposición a aumentar los salarios y satisfacer las reclamaciones de los trabajadores, si bien este aumento se ve anulado por el aumento de precios disminuyendo el salario real. Este escenario, donde la Confederación consigue mejoras, atraerá a los obreros a sus filas con la esperanza de que parte de sus problemas se resuelvan o, al menos, se alivien, aunque este alivio es muy relativo.

La estructuración

En el último tercio del siglo XIX, ya había empezado antes pero de manera definitiva en ese período, se da un cambio en la organización de la economía. Las empresas son más grandes, se unen a otras empresas creando “superempresas” (trusts o carteles). Se necesita mucho más capital con lo que la empresa familiar, que hasta entonces había predominado, queda en un lugar subsidiario. Por otro lado las nuevas empresas que agrupan miles de trabajadores, actúan a nivel nacional e internacional. Este nuevo panorama obliga a los trabajadores a replantear sus tácticas. Los pequeños sindicatos del tipo de las “sociedades obreras” quedan obsoletos, se necesitan organizaciones más grandes y más complejas. No obstante la vieja organización tardara aún en ser superada. El carácter de la CNT, confederal y no autoritario, conlleva el respeto a las sociedades y organizaciones locales que se adherirán de forma voluntaria, retirarán la adhesión, volverán… Así, Galicia, con un importante peso dentro del anarcosindicalismo, no se adherirá hasta 1930.

Las nuevas necesidades se enfocarán desde dos aspectos:

La definición ideológica

La organización sindical.

La nueva CNT nacerá de 3 congresos que fueron dirigidos por gente nueva.

Los hombres

En 1914 solo vivía, en Barcelona, uno de los fundadores de la Federación Regional Española de la Iª Asociación Internacional de Trabajadores, Anselmo Lorenzo. Durante la Semana Trágica los dirigentes de la huelga general que se declaró habían sido sobre todo los Prat, los Tomás Herreros, los José Negre, observados por un joven Salvador Seguí. Esos hombres pensaron que las sociedades obreras estaban superadas y habían dejado de ser útiles. Ellos fundaron la CNT pero en 1915 la generación nacida entre 1880 y 1890 estaba presta para tomar el relevo: los Seguí, los Pestaña, los Quemades… No era un grupo homogéneo, ni sus relaciones fueron siempre cordiales pero compartían la experiencia común de las nuevas relaciones laborales, de las nuevas tácticas de represión. Habían leído a los sindicalistas que surgían en Europa como Cornelissen y sobre todo tenían una idea común de lo que había de ser la CNT. A mí modo de ver la reestructuración de la CNT se llevó a cabo a lo largo de tres congreso: El Congreso de la Paz de El Ferrol, el Congreso de Sans y el Congreso de la Comedia, y ayudó a la cohesión un periódico, Solidaridad Obrera.

El Congreso de la Paz de El Ferrol

Se convocó los días 29 y 30 de abril de 1915, se había previsto un día más pero el Gobernador civil no lo permitió. Estaban en plena guerra mundial y hubo por aquellos años muchas iniciativas similares que pretendían parar la guerra o al menos, dejar claro su oposición a la misma, la más relevante fue la Conferencia de Zimmerwald. El Congreso de El Ferrol, yo diría, que además pretendía distanciarse del manifiesto contra Alemania firmado por 16 anarquistas entre los que se encontraba Kropotkin mismo, aterrorizado por el poderío germano. Era algo que iba contra los principios anarquistas que consideraban la guerra un asunto entre estados y por tanto doblemente repudiable. La decepción que produjo la firma de Kropotkin entre los españoles yo me atrevería a decir que fue muy honda, sin embargo no dio como resultado grandes condenas a uno de los teóricos más grandes de la anarquía. Esto no significa que la división no existiera en España. Hubo pocos, pero algún libertario hubo que se alineó con las filas de los aliadófilos, Juan Montseny, Federico Urales, que defenderá la entrada en guerra de España desde las páginas del diario federalista El Diluvio. O Ricardo Mella, uno de los pocos teóricos que ha dado el anarquismo español, con el argumento de que las potencias centrales eran autoritarias y represoras.

El Gobernador Civil de La Coruña declaró ilegal el congreso pero a El Ferrol habían acudido congresistas de toda la Península y del extranjero, y el encuentro tuvo lugar si bien de forma clandestina y reduciendo su duración en un día. Había de tratar sobre la guerra pero en lo que más se extendió fue en la necesidad de reorganizar la CNT. El congreso transcurre de una manera un tanto caótica, algo ya consustancial con la CNT. Sólo el primer día se hablará de la necesidad de parar la guerra para lo que propondrá la huelga general revolucionaria, una medida que ya fue propuesta en el Congreso de Basilea de la Segunda Internacional y que acabó en un tremendo fracaso al estallar la Gran Guerra pues ninguna filial acabó obedeciendo la consigna. Esa misma noche la policía detuvo a todos los delegados extranjeros en el hotel donde se alojaban.

El segundo día, ya con presencia de delegados exclusivamente nacionales, se habló de organización. En primer lugar una nueva Internacional anarquista, pero el proyecto queda en el aire y la idea no se recuperará hasta1920 cuando Alfred Souchy, Rudolf Rocker y Borghi la volvieron a reclamar dada la deriva bolchevique que tomaba la IIIª Internacional y la Internacional Roja. Se pasa después a discutir un punto que la CNT arrastrará en todos los encuentros que tenga hasta 1931, la aceptación o no de los trabajadores manuales dentro del sindicato. En el congreso de su fundación se había rechazado por completo su admisión, la CNT se fundó como un sindicato de obreros exclusivamente manuales pero en El Ferrol, Francisco Miranda, consiguió que sí se aceptara en su seno a los maestros racionalistas. Por último, a sugerencia de Ángel Pestaña, se habla, también de una manera ambigua de la reorganización de la CNT y de dar impulso para que Solidaridad Obrera, que había de convertirse en diario por acuerdo del Congreso de 1910, lo fuera finalmente.

El Congreso, por otro lado, puso de relieve la tendencia de los militantes a ir aceptando la ideología del Sindicalismo Revolucionario, apartándose de la senda del anarquismo puro, predominante hasta ese momento. Poco después, ya de regreso, Ángel Pestaña reclamaría adoptar la “acción directa” en el sentido de la Carta de Amiens, como táctica de lucha.

Enteradas las autoridades de la celebración del Congreso a pesar de la prohibición, detuvo a muchos de los delegados mientras regresaban a su lugar de origen y los actos de propaganda previstos no se pudieron celebrar. Pero parte del espíritu que recorrió el encuentro sobrevivió y fue planeando sobre la Confederación hasta hacerse acuerdo y realidad en 1918.

Congreso de Sans

La semilla puesta en el Congreso de El Ferrol dio sus frutos en el siguiente congreso de 1918. En medio habían pasado muchas cosas como la carestía de alimentos y productos básicos provocada no por malas cosechas, sino porque todo se exportaba en trenes que no podían cruzar la frontera pero que allegaban las mercancías hasta los Pirineos y eso que alguno dejó de funcionar por falta de carbón.

A finales de 1916 hubo una huelga general nacional: el país parado por el acuerdo entre UGT y CNT. Y ambos sindicatos acordaron repetir la experiencia en 1917 con el objetivo de que no fuera de solo un día, sino indefinida. La Restauración sufrió en 1917 la crisis más grave de su existencia, por qué no se hundió para mí es un misterio y la prueba de lo potente que es la fuerza de la inercia. Aunque, quizás a la inercia le ayudó los distintos ritmos de la CNT y la UGT que no consiguieron coronar con éxito la huelga inicial indefinida que estaba convocada en agosto de 1917.

La huelga general indefinida se sumaba a un largo camino de rebeliones contra el sistema por razones y causas muy distintas, la Juntas Militares, la Asamblea de Parlamentarios… La huelga de la UGT y la CNT se había pactado después del éxito de la huelga de 1916 y no estaba convocada en función de los otros movimientos pero la casualidad hizo que fuera la última de las grandes convulsiones de ese año. En el movimiento había comprometidas otras fuerzas, además de los dos sindicatos, desde fuerzas republicanas, Marcelino Domingo lo estaba, a fuerzas catalanistas-republicanas, el ex coronel Francesc Macià. Tanta amalgama de fuerzas con una ideología tan distinta desde luego no anunciaba nada bueno pero el fracaso se debió a malentendidos y dudas en el último momento de los dirigentes sindicales.

El paro debía ser en agosto aunque más tarde de la fecha en que se inició. La huelga de los ferroviarios obligó a adelantar el inicio. En las zonas donde dominaba la CNT, el paro se extendió, pero en el Norte y el Centro, lugares de dominio ugetista, hubo vacilaciones, se tardó un tiempo en convocar la huelga, finalmente ésta se extendió el 13 de agosto pero el día 18 ya estaba acabada y dominada por el ejército.

También en 1917 la Confederación General del Trabajo de Cataluña había convocado un congreso regional que tuvo que ser aplazado ante los acontecimientos hasta el año siguiente, fue el Congreso de Sans. En el Congreso de Sans la Regional catalana exhibió todo su músculo. Era la federación más numerosa de la CNT con mucha diferencia y en el último año la afiliación había crecido espectacularmente, tenía más publicaciones, militantes más activos y las figuras obreras más carismáticas del momento: Salvador Seguí, Ángel Pestaña y Joan Peiró a quienes rodeaban militantes de primer orden como Camilo Piñón, Eusebio C. Carbó, Sebastián Clarà, Salvador Quemades… El Congreso se abrió el 30 de junio y, aunque era un congreso regional, dio las normas de lo que habría de ser la CNT.

- Se obligó a dejar la Confederación a quienes no profesaran una ideología anarquista.

- Se adoptó la “acción directa” y la “huelga general” como método de lucha, si bien se prevenía respecto al uso abusivo de la segunda.

- Se discutió sobre cuántos cargos tenía que haber y si tenían que ser pagados. Solo se admitió que fuera remunerado el cargo de Director de Solidaridad Obrera.

- Se adoptó el comunismo libertario como fin último a conseguir por la organización.

- Y lo que más transformó la organización: el Sindicato Único (popularmente los cenetistas serían conocidos como los del Único). Esto significaba que dejaban de existir las Sociedades Obreras y que todos los trabajadores quedaban agrupados en un único sindicato por industria y localidad. Los sindicatos de una misma comarca o provincia y de una misma industria constituían federaciones que a su vez se federaban con otras provincias para formar confederaciones regionales que a su vez constituían la CNT.

Acabó el Congreso y se iniciaron las excursiones de propaganda para explicar su contenido. Mientras tanto, en septiembre, en Camarasa se estaba incubando la huelga que iba a ser el éxito más relevante de la Confederación y la prueba de fuego para la nueva organización, la Huelga de la Canadiense.

La importancia del Congreso de Sans no se le escapó a nadie. Patronal catalana y autoridades iniciarían una serie de tácticas represivas, ignominiosas e ilegítimas. Entre ellas está el lockout de finales de 1919 que llevó a muchos obreros y obreras. y a sus hijos al límite de la subsistencia. La alianza entre patronal catalana y ejército, que, a veces en contra del parecer del gobierno, produjo muertes que no fueron ni legítimas ni siquiera legales. La guerra había acabado, en Rusia mandaba por primera vez en la historia, la clase obrera, parecía que el sistema capitalista iba a ser subvertido en todo Europa: empezaba el Triennio Rosso.

Si los obreros se llenaron de esperanza, la burguesía se aterrorizó y, yo pienso, que fue el terror burgués, en España, el que dará pie a una etapa negra en la historia de Barcelona, porque será esencialmente esta ciudad el campo en el que se enfrentan burguesía y clase obrera. La burguesía heredara, en mi opinión, de las hechuras feudales, no estaba dispuesta a hacer concesiones. Fue cruel y despiadada con aquellos a los que consideraba sus inferiores, como inferiores se había considerado a los siervos.

Congreso de la Comedia

Diciembre 1919. La CNT celebra su segundo congreso nacional. Habían pasado 8 años desde el primero. El congreso dijo que estaban representados 756.101 trabajadores y la Confederación se consideraba a sí misma la organización obrera más importante de España. El Congreso vino a ratificar y extender a toda España las decisiones tomadas en Sans. Se consideraba el comunismo libertario como el fin último hacía el que había de tender la CNT, se adoptó también la acción directa, la huelga general y el Sindicato Único y se quiso ir un paso más allá al proponer las Federaciones de Industria. Se aprobó también este último punto pero con desgana y reticencias, algo que pasaría con frecuencia a partir de ese momento. No se hizo nada por poner en marcha las Federaciones de Industria, también es verdad que todos los acontecimientos que siguieron a 1919 no dieron ninguna facilidad. Se volvieron a proponer las federaciones 13 años más tarde, en el Congreso del Conservatorio, también hubo reticencias por otras razones más graves esa vez, y las Federaciones siguieron en el limbo hasta que el levantamiento militar de 1936 provocó el lamento de todos los anarquistas que se dieron cuenta entonces de su utilidad.

En mi opinión los otros dos puntos importantes del Congreso de la Comedia fueron la unión con la UGT y la Revolución Rusa. La unificación con la UGT era un tema recurrente y lo siguió siendo hasta 1938 en que se acabarán uniendo. Se invitó a la UGT al congreso pero ésta no asistió. Cuando llegó el punto de la unificación, el dictamen proponía condiciones inaceptables para la central socialista. Más o menos se decía que los socialistas aceptaban los principios de la CNT e ingresaban en la central anarcosindicalista, o se les declaraba amarillos. Eleuterio Quintanilla, maestro, de Asturias, buscó una solución más contemporizadora basada en una experiencia repetida de cooperación entre los dos sindicatos, pero no fue escuchado.

Tanta aspereza no es explicable si no nos remontamos a la crisis de1917, a la huelga que no salió bien. Ambas sindicales habían nombrado sus respectivos comités de huelga. Después del fracaso de la iniciativa, el comité ugetista con sede en Madrid, fue detenido y encarcelado. Meses después, en febrero de 1918, hubo elecciones a Cortes. La CNT, no olvidemos que entre sus principios estaba el anti politicismo y rechazaba cualquier tipo de participación parlamentaria, aceptó que sus militantes votaran para salvar de la cárcel a sus compañeros de huelga. Los socialistas salieron libres y entraron a formar parte de los Diputados. Pero pocos meses después, en mayo del mismo 1918, se supo que Indalecio Prieto tuvo la oportunidad, durante agosto de 1917, de haber tomado Bilbao pero que en el último minuto se echó atrás. El disgusto del Comité Nacional de la CNT fue para recordarlo. Solidaridad Obrera, se llenó de artículos renegando de la central socialista. Y yo diría que el enfado llegó al congreso sindicalista y las reticencias entre ambas sindicales duraron mucho más, hasta que necesidad y situación política aconsejaron dejarlas a un lado. Desde luego la indignación anarquista no es posible olvidarla a la vista de tanta inquina en el dictamen.

La Revolución Rusa

Las noticias sobre los sucesos de la Revolución Rusa llegan tarde y de forma confusa a Cataluña. Solidaridad Obrera prácticamente no dice nada hasta entrado 1918. A pesar de la opinión generalizada de que se recibió con entusiasmo en las filas obreras, yo lo matizaría. En la Soli, órgano oficial de la CNT he observado una diferencia matizada de actitudes. Mientras las colaboraciones de los militantes de base que abordan este tema, son entusiastas, los líderes, las editoriales, se muestran cautos y consideran que las noticias que llegan son escasas y contradictorias por lo que no pueden dar una opinión. En el momento del Congreso, diciembre de 1919, la comunicación no ha mejorado demasiado pero saben que la IIª Internacional se ha derrumbado. También ha dejado de existir la Internacional anarquista de Ámsterdam de 1907. También saben que una nueva Internacional ha sido creada en la URSS y se impone decidir si se adhieren o no. Unos cuantos asistentes piensan que se han de adherir, son partidarios de la nueva Rusia, como Hilario Arlandís, que acabará siendo expulsado de la CNT por su ideología comunista en el Congreso del Conservatorio de 1931. Pero la prudencia domina el ambiente, y finalmente, se decide enviar tres emisarios a la Unión Soviética: Eusebio C. Carbó, Salvador Quemades y Ángel Pestaña que llevarán la “Adhesión provisional” y recabarán información fidedigna de lo que allí sucede. A Rusia solo llegará Pestaña que asistirá al Tercer Congreso de la IIIª Internacional y a la fundación de la Internacional Sindicalista Revolucionaria (Internacional Roja, que más adelante se convirtió en el Profintern) y cuyo testimonio será decisivo para que la CNT acuerde abandonar la IIIª Asociación Internacional de Trabajadores en la Conferencia de Zaragoza de 1922 unido a la carta que envía Gastón Leval, quien también en esos años visita Rusia por su cuenta.

Las críticas de Pestaña a la Revolución rusa no entran en cuestiones doctrinarias, probablemente Pestaña no leyó nunca a Marx, son más bien de tipo práctico y moral, acordes con las situaciones que va viviendo y lo que observa de la realidad. Condena el trato dado a los anarquistas, que estuvieron en los soviets desde el primer momento, pero también criticará a éstos, a los anarquistas, por su incapacidad de tomar el poder. Abomina de la centralización implantada por los soviets que dificulta la distribución de productos a la población, incluidos los de primera necesidad. Las trabas burocráticas hacen que algunos víveres se pudran en almacenes mientras que la población se ve obligada a recurrir a un floreciente mercado negro.

Además acusa el disgusto que le produce el comportamiento de compañeros de congreso que actúan con la misma displicencia con que se comportaba la nobleza y la burguesía exigiendo servicios a los empleados del hotel. Tampoco aprueba las excursiones con que los congresistas son agasajados, en vagones y coches de la antigua nobleza. Pero sus críticas mayores van hacía la prepotencia bolchevique en el congreso. Se sorprende de la regularización de los tiempos de intervención que se limita cuando intervienen congresistas, pero que es ilimitado cuando intervienen o contestan a las objeciones, los dirigentes. No obstante, la principal objeción vuelve a envolver la cuestión del autoritarismo y el antiautoritarismo. Entre las conclusiones del Tercer Congreso de la IIIª AIT estaba el punto de la subordinación política de los partidos comunistas nacionales a la dirección del Partido comunista Ruso: No era posible. La CNT no podía aceptar participar en el juego político ni someterse a la injerencia del PCUS. Se abandonó la Tercera Internacional y se renegó de la Revolución Rusa.

Solidaridad Obrera

Nace Solidaridad Obrera en 1907. Según recuerda Susanna Tavera, no es en sus inicios un periódico ácrata, como tampoco lo es la nueva formación. En esa época su aparición es semanal. Al fundarse la CNT se intenta convertirlo en diario pero eso no se conseguirá hasta finales de 1915 o principios de 1916. Durante todo este período la información sigue siendo una información de interés obrero en general, sin ser específicamente libertaria.

Pero en este principio de su andadura como diario el rotativo pasará por una etapa “negra”. Se oyen entonces acusaciones de estar al servicio de los intereses alemanes. Nunca la CNT lo admitió oficialmente pero lo cierto es que en esa época se puede encontrar en el periódico diversas campañas, o al menos lo parecen, que favorecen los intereses alemanes, especialmente los artículos que desautorizan la emigración a Francia, que en esos momentos se produce porque el país vecino necesita brazos que sustituyan a los hombres que están en el frente. Además hay problemas económicos que, a pesar de los ciertos o supuestos, sobornos alemanes, llevan al diario a la penuria y en noviembre de 1917 se produce la substitución de su director, José Borobio por Ángel Pestaña.

Ángel Pestaña transformó el diario, eliminó la propaganda germana, extendió su difusión y lo convirtió en portavoz de la Confederación. En el Congreso de Sans fue ratificado en su cargo, el único retribuido y todavía prestaría otro favor a la CRT, la denuncia del policía Bravo Portillo, uno de los más temidos y despreciados por los sindicalistas barceloneses, como agente alemán. Para ello publicó unas cartas firmadas de puño y letra del mismo agente que demostraban su complicidad en el hundimiento de un mercante español que llevaba mercancías para los aliados, el Joaquín Mumbrú.

La Soli, se convierte en esos años en portavoz oficial u oficioso de la CRT y también de la CNT, a esta situación contribuyó en gran manera el hecho de que el Comité Nacional residiera en Barcelona la mayoría de esos años. En ella encontramos avisos y noticias de huelgas, colaboraciones de militantes, artículos de opinión de los líderes y de intelectuales de izquierda. Se publican páginas escogidas de ideólogos sindicalistas, se publican libros de la misma tendencia. Además se introducen noticias nacionales e internacionales y secciones de cultura como cine, teatro, etc. La necesidad económica posiblemente hace que también se publiquen anuncios de propaganda, como vestidos de primera comunión de “El Barato”, almacén que se encontraba en un edificio situado en la confluencia entre las calles Tamarit y Villarroel de Barcelona.

Indudablemente, la Soli fue más catalana en el sentido de que en sus noticias dominaban las que provenían de la región catalana que otra cosa y lo seguirá siendo después de la fundación del diario CNT en Madrid ya en los años 30 y que tendrá un contenido más radical. Pero hasta entonces es el diario más leído y que se envía a más lugares pues he encontrado reclamaciones a quiosqueros de Levante y otros sitios porque no pagan sus ejemplares. La Soli, anunciará las excursiones de propaganda y dará cuenta de los mítines que se celebran por la Península. Y, desde luego será eco y altavoz de los acuerdos congresuales. Al mismo tiempo los artículos de ideología sindicalista revolucionaria y la publicación de libros del mismo tipo, servirá para ir educando a los obreros, la educación de las masas siempre será el paso previo indispensable para hacer la revolución y alcanzar el comunismo libertario, y formará las masas de manera homogénea y sin grandes diferencias provocadas por las diferencias entre regiones y comarcas. Contribuye de esta manera a dar cohesión a las distintas federaciones que se extienden por el estado, función muy necesaria dado el rabioso federalismo e individualismo característicos de la Confederación.

La Huelga de “La Canadiense”

En septiembre de 1918, en Camarasa, se cimentaron las causas de la “Vaga de La Canadenca”. La empresa canadiense que construía el pantano, decidió por su cuenta bajar los salarios. Los obreros no aceptaron las nuevas condiciones, se hizo una huelga donde, además, los obreros reclamaban la jornada de 8 horas, y la empresa despidió a 6 de ellos. Entonces la plantilla se afilió a la CNT. Una gran bola de nieve había empezado a rodar. Lo que pasó ya forma parte de la leyenda y no lo repetiré pero sí diré que el Comité Regional vio una ocasión de oro para poner a prueba su flamante nueva estructura, el Sindicato único y conseguir el ambicioso objetivo de la jornada de 8 horas, universal, universal porque ya había algunos sectores donde se había obtenido. El mecanismo sindical funcionó como un reloj y en la memoria de la burguesía quedó especialmente impresa la terrorífica visión de una Barcelona sin ninguna actividad y a oscuras. Se consiguió la jornada de 8 horas, se consiguieron mejores salarios. No se consiguió que todos los sindicalistas presos fueran liberados, Pero fue como un castillo de fuegos artificiales. Pocos días después del mitin de las Arenas que ponía fin al paro, se volvía a convocarlo porque los presos sindicalistas no habían sido puestos en libertad, pero ya no quedaba fuelle y fue un fracaso. Años más tarde Joaquín Maurín hablaría, refiriéndose a la huelga, de una CNT con pies de barro.

Fue un gran momento que duró poco. La coyuntura había cambiado. La guerra europea había terminado y poco a poco, los países contendientes retomaban su actividad industrial. Romanones, que había firmado el decreto de la jornada de 8 horas, tuvo que dimitir al poco acosado por todos los partidos menos el PSOE, y la patronal. La jornada de 8 horas no se implantó de manera práctica. Los trabajadores que antes eran necesarios empezaban a sobrar con los stocks acumulándose en los almacenes de las empresas. Las consignas de la CNT ya no eran seguidas como antes y la patronal vio llegada la hora de tomarse la revancha declarando el lockout, primero en noviembre y en diciembre hubo un segundo más largo, indefinido y que llevó la miseria a los hogares obreros.

Al mismo tiempo llegaban noticias cada vez más fidedignas de lo que estaba pasando en Rusia y en la Costa Azul se instalaban los primeros refugiados que huían de la revolución. Yo creo que la burguesía estaba horrorizada y profundamente rabiosa. Temían que España fuera el nuevo escenario de la revolución y no podían olvidar la humillación de la huelga pasada. Su reacción fue brutal y despiadada, sin conocer límites. Si por un lado declaraban lockouts, por otro corrían a Madrid a pedir la protección del ejército y mano dura. Hay un artículo de Soledad Bengoechea titulado “El golpe de estado del general Milans”, no me parece que se pueda considerar un golpe de estado en el sentido estricto pero, como ella dice, todo fue auspiciado por las clases poseedoras. Y con el tándem Severiano Martínez Anido-Arlegui aún fue peor. Se fundó a la sombra de Martínez Anido, el sindicato Libre para combatir a los del único en su propio terreno. Se hizo una aplicación fraudulenta de la Ley de Fugas que se tomó como pretexto para “legalizar” los asesinatos a sangre fría de sindicalistas que habían sido detenidos. Y las víctimas del pistolerismo aumentaron terriblemente mientras Martínez Anido fue Gobernador Civil. La sociedad estaba tan harta que al día siguiente de que Pestaña fuera tiroteado en Manresa, toda la ciudad se paró, hasta los miembros del Sindicato Libre. Fueron años terribles pero no me parece que en ningún momento hubiera un peligro serio para el orden establecido. Por supuesto esos años la CNT los pasó en un azaroso ir y venir de ilegalizaciones lo que impidió un desarrollo normal.

Durante ese período, con la mayoría de sus líderes presos o escondidos, los llamados anarco bolcheviques, partidarios de ser incluidos en la Internacional Roja, se hicieron con el Secretariado de la CNT, pero al volver a un período de legalidad, en 1922, fueron desautorizados por la Conferencia Nacional de Zaragoza. Algunos se fueron a Rusia, Maurín y Nin, y luego fundarían partidos marxistas. La paz parecía volver a las calles de Barcelona y de Cataluña si bien todavía faltaban algunos atentados importantes como el de Seguí en el que también falleció Francisco Comas, Peronas, pero en ese momento en el Congreso de los Diputados, las Comisiones que están estableciendo responsabilidades por el Desastre de Annual van subiendo en la escala política y parecen apuntar al mismo rey. La situación poco a poco lleva al golpe de Primo de Rivera, esta vez sí, un golpe de estado canónico, y, ¡cómo no!, tras la súplica de la burguesía catalana y su entusiasmado beneplácito.

Volviendo atrás en el tiempo, al otoño de 1919, hay una iniciativa del gobierno que resultó un caramelo envenenado. El gobierno central tuvo la iniciativa de crear las “Comisiones mixtas”, comisiones a tres bandas entre la Patronal, el Gobierno y los cenetistas para mediar en los conflictos. Estas comisiones suponían renunciar a la “acción directa” tan vehementemente defendida en el anarcosindicalismo. Aún así, aunque con reticencias, se aceptaron las comisiones y en el mes de octubre Seguí se sentaba junto a un representante del gobierno y otro de la patronal. Aquello acabó como el rosario de la aurora porque nadie tenía voluntad de que acabara bien. Pero en el seno de la CNT ya se había abierto una brecha, se había renegado de un principio sagrado. Toda la historia del anarquismo está recorrida por diferencias entre sectores sobre el modo de actuación. Siempre hubo como mínimo dos enfoques en la CNT, más sindicalista uno, más anarquista el otro pero yo creo que estas diferencias se ahondan en este momento. Después viene un largo período, hasta 1930, de vida muy irregular con largos, larguísimos períodos de clandestinidad, sin posibilidad real de reunirse y debatir y deshacer malentendidos y suavizar rencores. El contexto favoreció a los grupos anarquistas con una organización más débil y en consecuencia más flexible. La actuación de las autoridades justificaba las opiniones de los grupos radicales que acabaran fundando la FAI y que en 1931 estaban decididos a poner fin a la hegemonía de la línea sindicalista. En Europa las dictaduras florecían y los partidos de izquierda también se radicalizaban. Volvía a haber un cambio de planteamiento, esta vez más político que económico y había que usar nuevas armas. Quienes lo hicieron también eran hombres jóvenes, la nueva generación pedía paso.


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